Todos los jueves, religiosamente, nos juntamos con mi amigo Manu a cenar. Es una especia de ritual que conservamos hace años. Siempre en el mismo bar, y tratamos que sea siempre en la misma mesa. Un día Manu me dijo: “Oye, tengo un plan bien diferente para ti”. Yo lo miré asombrado. Llegamos a su casa y me contó sobre su nueva pasión: el bingo online. Y, en un estado de exaltación pura, me contaba lo adrenalínico, divertido y distinto que es este juego.




