
Se sabe que además del honor y el sabor de la victoria, en el bingo se ponen en juego otras cuestiones. Algunos también juegan por dinero y otros simplemente por diversión. Pero estas no son las únicas maneras de jugar al bingo y ganar algo. En muchos países adeptos al bingo hay un sinfín de historias que valen la pena ser contadas.
Por ejemple en Nueva Zelanda, país que es muy conocido por la crianza de ovejas, es muy común que en vez de dinero se juegue por ejemplares costosos de este animal. Se ha llegado a jugar por ovejas que oscilan entre los 1.000 y 10.000€. En Paraguay, por ejemplo, se hacen apuestas con prendas para el perdedor, que pueden ir desde ir a trabajar vestido de mujer hasta afeitarse hasta el último pelo de la cabeza.



